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8 de junio de 2010

Caperucita Verde

Había una vez una niña que quería mucho a su abuelita y ella le hizo una capa de color verde, y desde entonces la llamaron Caperucita Verde.

Todos los días iba a ver a su abuelita, y para ello cruzaba un gran bosque en el que se entretenÍa mirando los árboles y... ¡ se sabÍa todos sus nombres! ya que mientras paseaba con su abuelita, ésta se los había enseñado viendo las bayas de colores de los arbustos y jugando con los animales que se encontraba.

Le gustaba mucho ver como las ardillas saltaban de un lado a otro y cuando se encontraban un fruto seco lo cogían con sus patitas y lo roían; jugar con su amigo el zorro, que tenía una cola....¡preciosa, larga y suave!  Cuando se tumbaba en el suelo fresquito y oía a los pájaros cantar se le cerraban los ojos y se dormía.  Al despertarse se encontraba un montón de pajaritos apoyados en su barriga. Y cuando veía a una mamá con sus pajaritos chiquitines, se sentía como si estuviera en el cielo. Al volver de casa de su abuelita, ya estaba anocheciendo y se quedaba observando a los corzos bajar al río a beber agua.

Un día notó que el bosque olía mal y el cielo tenía una fina capa de color gris, los pájaros habían desaparecido y al anochecer ya no vio a los corzos.

Asustada se lo dijo a su abuelita y ésta le respondió que buscase, que los culpables seguramente eran los hombres. Al día siguiente fue a investigar con sus padres y se encontraron que no muy lejos del bosque habían hecho una fábrica, que por un tubo echaba un humo muy muy negro y por una tubería una espuma que llegaba al río.

Además habían hecho un aparcamiento en el que entraban y salían muchísimos coches que dejaban un desagradable olor.

Y a los pocos días empezaron a cortar los árboles más gruesos para alimentar algunos hornos de la fábrica.

Para colmo, al día siguiente, cuando volvía con su abuelita de haber pasado el día en familia, se encontraron un montón de basura, bolsas de plástico y restos de unas hogueras.

Caperucita Verde se lo dijo a las personas de la zona y mientras que los niños recogían la basura, los padres y los demás vecinos fueron a denunciarlo. Les costó que les hicieran caso porque el jefe de la fábrica tenía más poder y no le importaba el daño que estaban haciendo al bosque. Tras mucho luchar, consiguieron con ayuda de mucha más gente que comprendíera que eso era destruir la vida, que aunque la fábrica siguiera donde estaba, hicieran lo necesario para no dañar la flora y la fauna del bosque.

Cuando todo estuvo en orden, celebraron una gran fiesta en el bosque para dar las gracias a Caperucita Verde.

Lara Recio
8/06/10

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